Arranca el proyecto Ibercivis, el primer ordenador ciudadano

La sede central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid, acogió hoy, viernes 20, el acto de presentación el proyecto Ibercivis. Esta iniciativa pretende desarrollar el primer ordenador ciudadano del mundo, que permitirá poner en marcha diversos proyectos de investigación gracias a la colaboración ciudadana a través de sus ordenadores personales. En un principio, se investigará en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, fármacos contra el cáncer y simulación de materiales.

Mapa de las localizaciones de los ordenadores personales participantes en el proyecto.

Hoy viernes ha sido presentado, en la sede central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el proyecto Ibercivis, el primer ordenador ciudadano del mundo, que permitirá desarrollar diversos proyectos de investigación gracias a la colaboración ciudadana a través de sus ordenadores personales. El acto ha sido presidido por el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez-Alonso, y ha contado con la participación de los responsables de las instituciones implicadas en el proyecto, entre otros, el director de Ibercivis, Alfonso Tarancón, el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, el director general del CIEMAT, Juan Carlos Rubio, y los directores de los tres proyectos que hasta el momento forman parte de esta iniciativa.

Ibercivis es una plataforma de computación voluntaria en la que los ciudadanos, a través de la cesión de la capacidad de cálculo de sus ordenadores personales en los momentos en los que no los estén utilizando, pueden participar de forma directa en diversos proyectos de investigación. En un principio, se investigará en la búsqueda de nuevas fuentes de energía, fármacos contra el cáncer y simulación de materiales. Esta iniciativa parte del éxito de una experiencia previa: el proyecto Zivis, creado en la Universidad de Zaragoza y el CIEMAT, que contó con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza. En él se pudieron computar casi 800.000 horas de cálculo científico gracias a la participación de los ciudadanos, 20 veces más de lo previsto en un principio para ejecutar los trabajos programados.

Tras este antecedente, los promotores de Zivis se plantearon desarrollar un proyecto de mayor alcance, que abarcara todo el territorio nacional y en el que se desarrollara un mayor número de investigaciones. Ibercivis nace ahora como el primer ordenador ciudadano del mundo, ya que es la primera ocasión en la que se crea una plataforma estable que aglutina varias investigaciones, a diferencia de casos precendentes, como SETi@home, en los que una única investigación reclamaba la cooperación de los ciudadanos. En una primera fase, Ibercivis arranca con tres proyectos de investigación, aunque en el futuro se prevé que nuevas investigaciones se incorporen al proyecto.

Los proyectos

El primero de ellos, desarrollado para simular los experimentos del stellator TJ-II del CIEMAT, consiste en investigar la fusión por confinamiento magnético. Esta posible nueva fuente de energía, de bajo impacto ambiental e inagotable, pretende realizar en la Tierra las reacciones de fusión que se producen en las estrellas. Para lograrla es necesario calentar a cientos de millones de grados de temperatura un gas (deuterio, un isótopo del hidrógeno) hasta que se ioniza y se convierte en plasma. Los núcleos atómicos del plasma chocan unos con otros y se fusionan. La evolución de este plasma requiere multitud de cálculos para conocer con detalle sus condiciones físicas, lo que podría permitir en un futuro desarrollar esta nueva fuente de energía.
El segundo de los proyectos, el docking de proteínas, se centra en la búsqueda de nuevos fármacos contra enfermedades, especialmente contra el cáncer. Su desarrollo parte de la Unidad Bioinformática del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid), y consiste en el estudio de la interacción entre compuestos químicos y proteínas. Para ello, se parte de una quimioteca, una biblioteca con millones de moléculas, que se acoplan a una selección de proteínas con el fin de que estas moléculas inhiban la acción de las proteínas involucradas en el desarrollo de enfermedades. Mediante el cálculo computacional, se analizan las miles de variables surgidas y se clasifican para posteriormente experimentar con las que más posibilidades tengan de convertirse en el principio activo de un fármaco.

La simulación de materiales, el tercero de los proyectos de investigación de Ibercivis, se lleva a cabo en la Universidad Complutense, la Universidad de Extremadura y el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza. Estudia el comportamiento de los vidrios, centrándose en los vidrios magnéticos. Los materiales magnéticos, formados por imanes microscópicos, tienen numerosas aplicaciones (tarjetas de crédito, resonancias magnéticas nucleares, etc). Cuando se calientan por encima de su temperatura crítica, sus propiedades cambian radicalmente (tanto como las del agua a cero grados centígrados). El caso extremo de comportamiento exótico es el de los llamados vidrios de espín, cuyo estudio desborda todas las capacidades computacionales disponibles. Aunque se trata de investigación básica, su conocimiento podría derivar, por ejemplo, en la creación de discos duros más densos y sistemas más eficaces de detección de tumores.

Participación ciudadana

Para llevar a cabo estas investigaciones, los ciudadanos pueden ceder la capacidad de cálculo de sus ordenadores en los momentos de inactividad. Sólo es necesario entrar en http://www.ibercivis.es, registrarse y descargarse la aplicación BOINC. Cuando tengan su ordenador encendido pero no lo usen, el sistema solicita de Ibercivis trabajos para realizar y los ejecuta. El usuario puede ver que se está utilizando su ordenador al aparecer un salvapantallas de Ibercivis en movimiento, que dejará de actuar simplemente con tocar una tecla o el ratón. Cuando el cálculo finaliza, los resultados se envían de nuevo al servidor de Ibercivis.

Esta plataforma utiliza programas de código abierto y software libre, y es compatible con todo tipo de ordenadores. El único requisito es tener conexión a Internet. La seguridad del ordenador doméstico está garantizada.

En el proyecto participan el CSIC, CIEMAT, BIFI (de la Universidad de Zaragoza), la Universidad Complutense, la Universidad de Extremadura, el ITACA y la RedIRIS.

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Más información:

Vídeo de la noticia.

Fuente: CSIC

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Arranca el proyecto Ibercivis, el primer ordenador ciudadano

La sede central del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), en Madrid, acogió hoy, viernes 20, el
acto de presentación el proyecto Ibercivis. Esta iniciativa
pretende desarrollar el primer ordenador ciudadano del mundo, que
permitirá poner en marcha diversos proyectos de
investigación gracias a la colaboración ciudadana a
través de sus ordenadores personales. En un principio, se
investigará en la búsqueda de nuevas fuentes de
energía, fármacos contra el cáncer y
simulación de materiales.

“Los biocombustibles no son una solución, más bien una ayuda para resolver el problema energético”

Satisfacción. Esa es la sensación que transmite Francisco Payri cuando habla del Instituto Universitario de Motores Térmicos (CMT). Al director, el primer español que recibe la alta distinción de “Fellow” de la Sociedad Internacional de Ingenieros de Automoción, no le faltan razones para mostrarse orgulloso de las hazañas de su “equipo” – el valenciano no se acostumbra a hablar de “instituto” –. La elección hace 26 años de desarrollar motores diésel fue un gran acierto que ha convertido el centro en una entidad con peso propio: una plantilla de 110 personas, instalaciones modélicas, un presupuesto envidiado por universidades y centros de investigación europeos e importantes contratos con las principales multinacionales del sector.

RUVID // RUVID

Valencia

Ud. ha logrado compaginar las obligaciones que conlleva su cargo con la investigación.

Actualmente, soy en parte un gestor científico pero aún así nunca he dejado de lado lo que creo que es importante para mí: la docencia y la investigación. Ha sido una constante en mi vida. Recuerdo que en su momento condicioné mi nombramiento como vicerrector a disponer de las tardes libres para trabajar con mi grupo. En este momento tenemos 35 doctorandos y 70 alumnos en proyectos fin de carrera y tengo que resolver desde dudas científicas a metafísicas… pero, cuando mi cargo me lo permite, me dedico al diagnóstico de la combustión a partir de la presión, una de las líneas de investigación de CMT. He dirigido sobre ese tema cinco tesis.

¿Cómo nació el Instituto que Ud. preside y en qué está especializado?

Estudié la carrera de Ingeniero Industrial en Madrid pero tras el doctorado quise volver a mi tierra, Valencia. Conseguí una plaza de profesor adjunto en la Universidad Politécnica y después la cátedra. Fundé el Centro de Motores Térmicos junto a un profesor entonces joven que había colaborado conmigo en Madrid J. M. Desantes. Mi inclinación hacia la experimentación empezó allí cuando era responsable del laboratorio y me he asegurado de que en el CMT siempre se desarrolle la ciencia básica que es imprescindible pero también la aplicada.

Desde el principio establecimos que cada dos o tres años los miembros del grupo nos reuniríamos para reflexionar acerca del rumbo que debería tomar el centro, lo que llamamos una “técnica de escenarios”. El año 1982 durante una de estas reuniones -entonces éramos sólo una docena de profesores-, acertamos en la elección de los motores diésel de inyección directa, lo que son los TDI y los HDI, y a partir de entonces nos hemos especializado en este sector. En concreto, nos dedicamos a la térmica, a la mecánica de fluidos y a la combustión de los motores diésel de inyección directa.

¿En cuántos proyectos trabaja actualmente el Instituto?

No es fácil contestar con precisión, alrededor de unos 25 pero es una dinámica tan rápida que cada cuatro meses tenemos que hacer un balance de la situación para ver qué proyectos han concluido y cuáles empiezan.

¿Qué factores considera que han sido claves en el éxito del centro?

En primer lugar, tenemos unas instalaciones que son modélicas, según dicen las personas que vienen a visitarnos. En España somos únicos y en Europa, por lo que conozco, también. Incluso me atrevería a decir que en el mundo no hay instalaciones universitarias como las nuestras y por un conjunto de casualidades: hemos conseguido dinero, las Administraciones nos han ayudado y la Universidad se ha volcado con nosotros. Por otro lado, somos más de 100 personas y 8 catedráticos y 12 titulares de universidad que, tras 30 años, asombrosamente siguen respetándome.

Otro aspecto que nos distingue es que hemos sido capaces gracias a nuestro tamaño de trabajar directamente con la industria. En este sector, la premisa en innovar o morir. Las empresas tienen que hacerlo mejor que la competencia para sobrevivir. Nosotros hemos adquirido un reconocido prestigio en el mundo de los motores por trabajar con fabricantes muy importantes como Renault, PSA, General Motors, BMW, Ford… bueno, medio mundo. Somos una especie de multinacional.

Trabajamos generalmente con empresas extranjeras porque la industria de la automoción española ha ido desapareciendo y en la actualidad es pequeña. Nuestro primer contrato, que celebramos con una comida, fue con Motor Ibérica – después fue absorbida por Nissan y ahora se llama Nissan-Renault. También hemos tenido contratos muy importantes con Pegaso que actualmente tampoco existe. De empresas españolas, lo que más tenemos son proyectos con proveedores porque existen grandes suministradores de componentes en este país.

¿Cuántos millones de euros maneja el CMT?

Ése es otro de los milagros de este instituto. No se puede comparar con una empresa porque ni los beneficios ni los gastos tienen el mismo sentido pero a groso modo, entre contratos de proyectos con empresas, organismos públicos y privados nos movemos en el orden de los 6 millones de euros al año. Claro que en esa cifra no están incluidos los salarios de los que somos funcionarios, ni las becas concedidas, ni el mantenimiento de las instalaciones. Si todo eso se contabilizase, estaríamos hablando de un presupuesto superior a los 10 millones de euros. Pero lo relevante es que de los 6 millones procedentes de contratos, la mitad son directos de empresas. Con esos ingresos adquirimos más equipos, contratamos personal y becarios.

¿Cuál es la tendencia de futuro de los motores diésel? Imagino que tendrá relación con el respeto al medioambiente…

A mí me llaman a menudo para dar conferencias sobre este tipo de cuestiones. Siempre termino diciendo que no soy un adivino. No se sabe lo que va a pasar

a medio plazo pero lo que es evidente es que hay que consumir menos. Desde nuestro campo investigamos la reducción del consumo de los motores pero el consumidor también tiene que colaborar despilfarrando menos recursos. Lo que no puede ser es el abuso de la sociedad actual, pero no sólo de combustible en el transporte, sino en las viviendas, en electricidad…

Se ha hecho un tremendo esfuerzo durante los últimos 20 años para conseguir que los coches contaminen menos. Creo que se ha logrado, hoy los automóviles contaminan muy poco, cien veces menos que los motores de los años 70. Ahora el esfuerzo se tiene que hacer en relación al consumo. Aunque por las propias leyes de la Física llegará un momento en que no se podrá reducir más (es imposible rebajar un orden de magnitud, es decir, pasar de 10 litros a 1 litro), sí es viable reducir un 20 o un 30%. Pero, insisto, la solución pasa por no despilfarrar.

¿Qué opina de las fuentes alternativas de energía aplicadas a los motores?

Me pone muy nervioso que la gente mencione el hidrógeno, porque, ¿dónde hay hidrógeno? Está en muchos sitios y entre otros en el agua, pero la naturaleza es muy sabia y se esfuerza en mantener a esta molécula estable. Nosotros podemos partirla y extraer el hidrógeno pero energéticamente es un proceso muy costoso. El hidrógeno no es una fuente de energía, como el petróleo, la solar o la maremotriz, sino que es un vector de energía. En otras palabras, hay que crearlo y no creo que sea una solución energéticamente viable. Por otra parte para los motores es un excelente combustible.

En cuanto a los biocombustibles, los medios de comunicación están recogiendo la enorme polémica que está levantando el tema. Aunque creo que el problema no deriva tanto de la utilización de las materias primas como de la especulación que se está haciendo de las mismas. De todos modos, los biocombustibles no son una solución sino más bien una ayuda para determinadas aplicaciones.

En la actualidad estos combustibles ya tienen una cuota de mercado importante en algunos países, por ejemplo en Brasil circulan 17 millones de coches con bioetanol. El bioetanol es un excelente combustible para los motores de gasolina pero su uso es prácticamente inexistente en España. El biodiesel procedente de la transesterificación de aceites vegetales también reúne unas buenas cualidades para sustituir al gas-oil y actualmente empieza a utilizarse en España. Lo que no se puede plantear es que puedan ser sustitutos de los combustibles convencionales por las cantidades ingentes que habría que producir. En Europa está previsto el empleo de un 10% de biocombustibles para el año 2020.

Y a quien me pregunta por el coche eléctrico, yo le pregunto: ¿y la electricidad de dónde sale? Hay una gran confusión al respecto entre la gente.

Entonces sigue apostando por los motores.

No es que “apueste” por ellos, sino que creo que a medio plazo no vamos a conocer otra cosa. El problema es que los recursos naturales son escasos y hay que aprovecharlos. En la 2ª Guerra Mundial, Alemania tuvo un problema de suministro de petróleo y produjeron gasolina y gasoil de síntesis con carbón, agua y una reacción química. ¿Es una solución? No lo sé, pero tendríamos carburante para muchos años más.

¿Quiere hacer un balance de la segunda reunión de la Sección Española del Instituto de Combustión que organizó el Instituto hace algunas semanas?

El Instituto de Combustión es una organización internacional compuesta por 29 Secciones Nacionales. La Sección Española se reunió el año pasado en León y este año CMT ha organizado el encuentro, llamado SEIC’08, donde hemos aprovechado para presentar las últimas investigaciones en este campo. Invitamos a cinco personas de reconocido prestigio internacional, entre ellos, el ingeniero aeronáutico Amable Liñán Martínez, maestro en esta especialidad en España y Doctor Honoris Causa por la UPV, e intercambiamos opiniones sobre todos los temas de combustión que son muy variopintos.

Conviene recordar que todavía no hay ningún Premio Nobel en esta disciplina, es una ciencia poco madura y muy desconocida porque tiene fenómenos físicos y químicos complejos entrelazados. De igual modo, hasta hace poco las carreras universitarias no contemplaban asignaturas que se llamasen “combustión” y, no hay que olvidar que, en muchos procesos interviene la combustión: una caldera, un quemador, un motor, una cerilla, un incendio, una explosión… Considero que es una ciencia muy importante.

Ha sido la persona que más ha luchado por el proyecto del CiMeT (Centro Integral para la Mejora Energética y Medioambiental de Sistemas de Transporte), ¿está más cerca de ser una realidad?

Las Administraciones han decidido que hay que potenciar grupos de tamaño crítico importante y de excelencia y han pensado en nosotros. El CiMeT está planteado como una gran instalación científica española fruto de un consorcio entre el Gobierno Central, el Autonómico y la Universidad Politécnica. Se ubicaría en la UPV y nuestro instituto se integraría en él.

Las líneas estratégicas que nos hemos planteado para llevar adelante el CiMeT están enunciadas en su propio nombre. Pretendemos darle carácter integral o, dicho de otra forma, multidisciplinar. En este sentido aparte de las unidades de investigación habrá estructuras de apoyo como son talleres mecánico, electrónico, químico, centro de cálculo, etc.

Las líneas de investigación van a ser una continuación de las ya existentes en el equipo buscando la mejora de la eficiencia energética y la reducción del impacto ambiental y el campo de aplicación se pretende ampliar a todos los sistemas de transporte.

Abordar estos objetivos sólo es posible desde una gran instalación científica con un número importante de personas, es por ello por lo que está previsto multiplicar la capacidad del Instituto por tres e incrementar las áreas de conocimiento incluyendo también el sector aeronáutico. El volumen de actividad pretendemos que sea importante y dará trabajo a unas 250 personas. El proyecto de ejecución está terminado, ahora falta la financiación. Si ese castillo de naipes que es de momento el CiMeT fructifica, será increíble. El problema es que estamos hablando de una inversión muy importante, de 70 millones de euros en equipos e instalaciones. Ojalá las Administraciones se decidan a invertir esa cantidad. Yo creo que nosotros reunimos las condiciones, pero en este momento, soy algo escéptico. Teóricamente este año se resolverá.

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La plata, el oro, el estaño y el oxígeno son los elementos químicos más citados en la música

Los cuatro elementos químicos que aparecen citados con mayor frecuencia en las canciones y en las composiciones musicales son, por este orden, la plata, el oro, el estaño y el oxígeno, seguidos del cobre y el hierro, según un estudio realizado por Santiago Álvarez, profesor de la Facultad de Química de la Universidad de Barcelona, y recientemente publicado en la revista New Journal of Chemistry.

Para cuantificar la presencia de estos elementos en el mercado de la música Álvarez ha analizado los nombres en inglés y en castellano de cada uno de ellos en una cibertienda musical. El químico matiza a SINC que los resultados pueden incluir algunas redundancias debido a las diferentes versiones de una misma pieza, sobre todo en música clásica, y que algunos elementos aparecen sobrevalorados por tener pluralidad de significados (como el radio o el indio en castellano, el plomo en inglés, o el mercurio en ambas lenguas). En cualquier caso el objetivo final del estudio no es tanto un exhaustivo análisis estadístico, sino “tender puentes entre la ciencia y la música”.

En general, y con la excepción del oxígeno, los elementos más frecuentes en las composiciones musicales son los metales con mayor presencia en la historia de la humanidad y en la vida cotidiana, comenta Álvarez, “y la plata y el oro comparten el pedestal del imaginario popular”. Ambos aparecen en el cancionero no sólo por ser los componentes de una gran variedad de objetos, sino también por ser símbolo de riqueza, lujo y poder, o por las metáforas referidas a sus propiedades, como el brillo metálico.

Son numerosos los compositores clásicos que hacen referencia en sus obras al oro o la plata, como Bach (Gold und Ophir ist zu schlecht, aria de la cantata BWV 64), Beethoven (Hat man nicht auch Gold beineben, de Fidelio), Dvorák (O Silver Moon, de Rusalka), o Wagner, en su ópera El oro del Rhin, que gira alrededor de un anillo de oro y del poder y la maldición que le acompañan. En el campo del pop-rock también abundan los grupos y solistas que mencionan a estos dos metales preciosos en sus canciones: los Beatles, Bob Dylan, Genesis, Elvis Presley, The Rolling Stones, Sting, Spandau Ballet, Status Quo y un largo etcétera.

Otro metal con importante presencia musical es el estaño, que Krzysztof Penderecki utiliza como instrumento en su obra Fluorescences, junto con trozos de madera y vidrio, una sirena y una máquina de escribir. También se encuentra en la Marcha de los soldados de estaño, de Chaikovski, aunque tal vez la pieza más versionada relacionada con este metal es el Tin Roof Blues, que interpretaron legendarias figuras del jazz como Louis Armstrong, King Oliver, Sidney Bechet, Kid Ory o Tommy Dorsey. Curiosamente, comenta Álvarez, en inglés se utiliza la expresión “oído de estaño” para referirse a aquellas personas que tienen poco oído para la música.

El elemento químico que a menudo se relaciona con el amor es el oxígeno. Así, por ejemplo, las Spice Girls cantan a un amor “tan imprescindible como el oxígeno” en su canción Oxygen, nombre que también utilizó el grupo de “música cristiana” Ávalon para titular uno de sus álbumes. “Para compensar la hiperventilación con oxígeno pop” –continúa el químico-, “uno puede relajarse escuchando la suite Oxygen del guitarrista clásico Sulaiman Zai, o la vertiente salsera marcada por el ritmo del Oxígeno del cubano-americano Willy Chirino”. El compositor francés Jean Michael Jarre también compuso y grabó la que muchos expertos consideran como la obra fundacional de la música electrónica: Oxygène.

El hierro también aparece con frecuencia en la música, como “los cetros de hierro” mencionados en uno de los salmos de El Mesías de Haendel, o en su ópera Esther. La asociación de este metal con el rock más o menos duro aparece además en conjuntos como Iron Maiden o Iron Butterfly, y en títulos de piezas musicales de, por ejemplo, Judas Priest (Hard as Iron), Black Sabbath (Iron Man) o Dire Straits (Iron Hand).

Otro elemento, el boro, aparece en una canción de cowboys, Borax Bill, “ya que este elemento se obtiene del bórax, del que existen importantes yacimientos en California”, explica Álvarez. El platino, por su parte, aparece en la pieza Density 21.5 de Edgar Varése, que hace referencia a la densidad de este pesado metal (21,5 g/cm3). El litio también dio título a una de las canciones del grupo Nirvana, cuyo lider, Kurt Cobain, usaba las sales de este elemento para combatir sus depresiones, que finalmente le llevaron al suicidio. Y el Carbono es el mejor amigo de una chica, según canta Lynda Williams, haciendo una paráfrasis del Diamonds are a Girl’s Best Friend, que inmortalizó Marylin Monroe en Los caballeros las prefieren rubias.

También se han compuesto piezas musicales que incluyen varios elementos químicos a la vez, como el “oxígeno, nitrógeno y argón” de la canción Aire del grupo Mecano. Incluso entre los químicos anglosajones es un clásico la pieza titulada The elements, de Tom Lehrer, que la interpretó al piano en la Universidad de Harvard recitando uno tras otro los primeros 92 elementos de la tabla periódica a un ritmo vertiginoso, con teatrales pausas para la respiración. Esta tabla química también ha servido al cantaor flamenco Diego Carrasco para hacer divertidos juegos de palabras en La Química.

“La idea de publicar este estudio surgió durante los actos de conmemoración en 2007 del centenario de la muerte de Mendeléiev, químico ruso creador de la tabla periódica de los elementos”, aclara Álvarez. El químico concluye que si se analizan los títulos de las canciones y los nombres de los grupos “se observa que una porción no despreciable de la terminología científica ya ha sido incorporada al acervo popular, aunque a menudo se utiliza de una forma superficial”.

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