Visitando el Parque de las Ciencias de Granada

No me importa parecer exagerado, pero si un amigo me pregunta qué puede hacer en Granada si solo puede estar un día, le digo que deje la Alhambra para otra ocasión y que se disponga a echar la jornada en el Parque de las Ciencias. Realmente se puede estar en los dos lugares, la Alhambra se ve en tres horas y queda tiempo para hacerse una idea de lo que es el Parque de las Ciencias, pero no para empaparse de todo lo que nos ofrece.
El Parque de las Ciencias recuerda una exposición universal, unos pabellones de arquitectura muy moderna que albergan los contenidos, en un entorno muy cuidado por el que es un placer caminar y estar. Las diferencias empiezan en la cantidad y calidad de los contenidos, y en que los contenidos desbordan los pabellones, para distribuirse por el entorno.
Vista del parque desde la torre
Vista del parque desde la torre
En la web del parque se puede encontrar una relación detallada de los contenidos permanentes.
Los dos que más me gustan son “Cultura de la prevención” 
Vista de interior del pabellón “Cultura de la prevención”
Interior del pabellón “Viaje al cuerpo humano”. Del techo cuelgan esqueletos de difersas especies a los que se les ha extraido una vertebra, que se expone junto a la barandilla de la pasarela que rodea el pabellón, para poder compara sus distintos tamaños.
Junto a los módulos interactivos que explican las distintas funciones del cuerpo humano hay una colección de piezas históricas y un taller de plastinado.
Por lo que respecta a las exposiciones temporales, lo mejor es o informarse antes de ir o ir cuando haya una que nos interese. Un histórico de las que se han exhibido se pueden encontrar en esta página. Ojeándola os podéis hacer una idea del tipo de exposiciones que se alojan. Algunas son pequeñas y de corta duración, como ocurre con las “Ventana a la ciencia”  en las que un departamento de una universidad andaluza expone sus proyectos de investigación. Otras son grandes y permanecen abiertas durantes meses como “Títeres. 30 años de Etcétera” que estará abierta desde junio de 2012 hasta julio de 2013.
Detalle de la exposición “Títeres, 30 años de Etcétera”. Es espectacular la suavidad con la que se mueven las gigantescas marionetas del retablo que se puede ver al fondo de la foto. La explicación te la dan los propios titiriteros y la puedes ver asomándote a la tramoya.
Tanto las temporales como las permanentes, cuando el espacio lo permite, incluyen zonas de lectura y ordenadores para ampliar la información y talleres. Y todas tienen una presentación muy cuidada.
Imagen de un taller.
Imagen de un taller. En concreto del de la exposición temporal sobre Escher. La monitora da unas indicaciones a un visitante para el correcto montaje de una figura de papel
Los jardines no son un “pegamento bonito” que une los distintos pabellones, sino que albergan contenidos como un dolmen, un recorrido botánico, un jardín de astronomía y otros que aparecen relacionados en la página de las exposiciones permanetes.
Imagen del “Jardín de la Astronomía”. Toda una colección de relojes de sol y otros instrumentos para la observación de El Sol.
Si vamos a pasar el día, en algún momento deberemos hacer un alto para comer algo. Tenemos dos opciones; parar en el Restaurante-Cafetería Via Láctea, o comerte un bocata que te hayas traído de casa en alguna de las mesas del jardín.
Imagen de las zonas de descanso.
Imagen de las zonas de descanso.
 Más aún, sin necesidad de pasar por taquilla, dispones de una cafetería (Café Darwin), una biblioteca y una zona wifi.
Y para terminar la visita, dispones de una tienda repleta de libros, juguetes y recuerdos, para llevar a los amigos o para ti. No deberías resistirte a llevarte alguna taza dedicadas al parque o a las exposiciones. 
En la web del Parque de las Ciencias encontrarás información actualizada sobre los precios de las entradas y la manera de llegar.
Firma de Juanjo Reina
Publicado originalmente www.hablandodeciencia.com el 23 de julio de 2012